lunes, 3 de abril de 2017

UN PSOE ABOCADO DE NUEVO AL MAL MENOR *


Todo apunta a que el PSOE, en pleno desconcierto, está de nuevo sumido en el callejón sin salida del mal menor y abocado, otra vez, a cerrar un congreso en falso.

En 1979 González cambió el rumbo y la historia del PSOE con un discurso ideológico y estratégico: abandonar el marxismo (renunciando el partido a su identidad histórica) y acercarse a las clases medias burguesas conjugando las políticas sociales con medidas económicas reformistas más propias del liberalismo que del socialismo, siguiendo el ejemplo de los partidos socialdemócratas europeos del momento (fundamentalmente del SPD alemán).


Mientras el PSOE de González ganaba elecciones, no volvió a haber debate ideológico ni un verdadero debate político más allá del enfrentamiento y la ruptura con la UGT de Nicolás Redondo, visualizada en la huelga general del 14 de diciembre de 1988. El que se mueve no sale en la foto, esa era la frase que durante aquellos años gráficamente resumía la situación y, de hecho, los pocos críticos que había (contrarios a la reconversión industrial, contrarios a la permanencia en la OTAN, contrarios a la reforma laboral, etc.) se quedaron fuera no solo de la foto.


Quizá esa inercia impidiera que desde que perdieron las elecciones en 1996, y mientras el partido se iba desangrando electoralmente, hubiera un verdadero debate político interno y todo se redujera a luchas internas de poder, a través de primarias, en busca (sin éxito) de un líder que salvara los muebles, recuperase la confianza de los electores y les llevara de nuevo al gobierno.


El doble y anunciado fracaso de Almunia que, siendo Secretario General, pierde las primarias frente a Borrell (que termina renunciando a ser candidato por las presiones internas y mediáticas) y pierde las elecciones generales estrepitosamente, es un buen ejemplo de la vida interna del PSOE.


Tampoco Rodríguez Zapatero llegó a la Secretaría General a consecuencia de un verdadero debate político, sino por las componendas para evitar que triunfara Bono (representante del ala más conservadora del partido), o sea, como un mal menor. Es cierto que ganó las elecciones (probablemente más por la escandalosa torpeza de un PP belicoso y mentiroso que por méritos propios o del PSOE) e impulsó políticas sociales nuevas, más cercanas al republicanismo que al socialismo clásico (contra la violencia machista, de igualdad de género, de dependencia, de memoria histórica, etc.), pero no a resultas de una línea política debatida. El desconcierto de los socialistas al oír aquel me cueste lo que me cueste de Zapatero en mayo de 2010 anunciando los duros recortes sociales, y al tener que tragarse el sapo de la aprobación forzosa y urgente de la reforma de artículo 135 de la Constitución (que sin duda pone en cuestión el carácter social del Estado Social y Democrático de Derecho en que se fundamenta), evidencian esa falta de debate.


Por eso mismo, la foto de la plana mayor histórica y orgánica del PSOE presente en acto del día 26 en el que Susana Díaz anunciaba su decisión de aspirar a la Secretaría General indica algo distinto a la supuesta solidez de su candidatura y a la pretendida unidad del partido.


Repasando caras e historiales (González y Guerra; Zapatero y Bono; Rubalcaba y Chacón -lamentablemente fallecida apenas dos semanas después-; Tomás Gómez y Trinidad Jiménez; Madina, Caballero, García-Paje, Puig, Lambán, Matilde Fernández…) cuesta pensar que haya entre ellos más unidad de criterio para optar por Díaz que el de la elección del mal menor o, lo que es lo mismo, el rechazo a Sánchez (el mal mayor) y el ninguneo a López. Parece que en el ánimo de muchos de los muchos asistentes al acto está votar a Díaz aunque sea a regañadientes y por reducción al absurdo: éste, que no pinta nada, no; este otro, impostor y oportunista, de ninguna manera; luego ella, orgánica, con mando en plaza, 100% PSOE como ella misma se anuncia.


Que la foto de los presentes es para consumo interno, parece evidente: una forma gráfica de decirles a los militantes más activos dónde están los pesos pesados de las agrupaciones (donde los secretos a veces lo son a voces). Y que sea para consumo interno obviándose las alergias políticas que pudiera provocar en simpatizantes y votantes, deja ver que el objetivo inmediato de tan heterogénea confluencia no es ni captar nuevos votantes, ni frenar la sangría de votos, sino apuntalar internamente el viejo edificio que se les cae a pedazos.


Sin duda la mochila de Sánchez está cargada de vaivenes, de estrategias erráticas y, sobre todo, de contradicciones: se presenta como la izquierda del partido él, que pactó con Ciudadanos a bombo y platillo, dando solemnidad a la nada; dice ser quien dará voz a los militantes de base precisamente el que ordenó cerrar el PSM (vergonzantemente simbolizado en el cambio de cerraduras), destituyó a su Secretario General y disolvió el Comité Regional -elegidos por los militantes- e impuso una gestora afín; promete impulsar y garantizar la democracia interna el que dejó poner una urna sin garantías detrás de una mampara en aquel bochornoso Comité Federal de octubre. Y por si fuera poco, a esa carga le añaden los susanistas la acusación de entreguismo, de querer someterse al populismo de Unidos Podemos.


Pero la mochila de Díaz también pesa lo suyo porque lleva dentro el ventajismo político, las artimañas de la política profesional más clientelar (fue ella una de quienes auparon al Sánchez que ahora combate argumentando que este chico no vale, pero nos vale) y un discurso político socialista que poco o nada tiene que ver con el socialismo.


Quién sabe quien ganará las primarias. Quizá Díaz, apoyada por el aparato y la prensa amiga; quizá Sánchez, con el apoyo de los militantes de base (como ocurrió en el caso de Borrell en el 98); probablemente no López, atrapado entre dos aguas revueltas que hacen aún más bajo su perfil. Lo que sí parece claro es que sea quien sea, será un/a Secretario/a General de transición y en declive mientras en el PSOE no se decidan a promover un debate ideológico serio que redefina su propio ser, un debate que decida en serio qué implica la o de sus siglas.

domingo, 26 de marzo de 2017

NACIONALCAPITALISMO *


Desde sus orígenes, hace ya tres siglos, el liberalismo económico-político ha tenido como objetivos prioritarios la reducción del Estado al mínimo imprescindible (política exterior, sistema judicial, seguridad y defensa, tal como lo especifican hoy los minarquistas) y la desregulación política de las relaciones económicas, que se entienden como asuntos privados entre particulares y se autorregulan obedeciendo las leyes del mercado y las clausulas de los contratos. Por eso siempre han abominado del proteccionismo, de la planificación económica y de toda forma de intervención del Estado.

Dominando los resortes del poder político y los recursos del poder económico (si acaso no son lo mismo), el liberalismo se ha ido adaptando a las distintas situaciones históricas imponiendo fórmulas para mantener su poder (desde el esclavismo y la explotación colonial, hasta el neoliberalismo thatcheriano). De ahí el poder continuado de las grandes potencias económicas históricas (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, etc.).

Cuando en 2001 se empezó a hablar de las economías emergentes, (los BRIC -Brasil, Rusia, India y China-), que crecían a un ritmo sorprendente, no imaginaron estas grandes potencias que solo quince años más tarde, midiendo el tamaño de las economías en paridad según el poder de compra, China desbancaría a los Estados Unidos y sería la primera potencia mundial (aunque en términos de PIB Estados Unidos sigue siendo la primera potencia), o que India ocuparía la tercera posición. Según las previsiones del FMI para 2017 las diez mayores economías (medidas en paridad) son, en ese orden, China, Estados Unidos, India, Japón, Alemania, Rusia, Indonesia, Brasil, Reino Unido y Francia. O lo que es lo mismo: aquellos BRIC ya están en el grupo de cabeza.

Probablemente estos datos (aunque no solo ellos) ayudan a entender por qué el neoliberalismo de las grandes potencias históricas se está transformando en nacionalcapitalismo: un capitalismo nacionalista, proteccionista, intervencionista que pide aranceles para frenar la expansión de esas economías (que han emergido precisamente aplicando la codicia de las recetas neoliberales) y que reniega de la deslocalización de las empresas reivindicando la producción nacional y el empleo para sus nacionales. La ideología del BREXIT, el America First de Trump, las proclamas de la derecha ultranacionalista europea para salir del euro y volver a la moneda y al banco nacionales (coincidiendo en esto con algunos partidos de izquierda, aunque por motivos muy distintos), etc. son ejemplos de esta nueva cara del neoliberalismo: lo que exigían suprimir a los demás mientras dominaban la economía mundial, lo reclaman sin pudor para sí ahora que el dominio empieza a ser de otros.

La moraleja es que este nacionalcapitalismo de las potencias históricas no es una política que busque la mejora de las condiciones laborales de los ciudadanos ni mucho menos el bienestar social, sino su estrategia populista para recuperar la posición de dominio que han perdido (mientras la izquierda sigue buscándose a sí misma y mirando cómo pasa la historia por delante de sus ojos desconcertados).

* Publicado en infoLibre. Librepensadores. 06.04.2017
http://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2017/04/06/nacionalcapitalismo_63433_1043.html

jueves, 23 de marzo de 2017

INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO POSMODERNO

 


VÍDEO DE LA CONFERENCIA SOBRE POSMODERNIDAD
COLEGIO DE DOCTORES Y LICENCIADOS DE MADRID. 14.03.2017.
 



INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO POSMODERNO.
METÁFORAS DE LA POSMODERNIDAD.


https://www.cdlmadrid.org/ciclo-conferencias-pensamiento-posmoderno-2/