viernes, 30 de junio de 2023

SE ME REVUELVEN LAS TRIPAS

Durante mis primeros veinte años viví en un país gobernado por un dictador que encarcelaba a quienes se oponían a su régimen —los
enemigos de la patria, en su jerga patriotera— y firmaba y ejecutaba penas de muerte. En mi país, los derechos y libertades civiles más básicos estaban prohibidos —se censuraban y prohibían periódicos, revistas, películas, libros, etc.—, la policía nos apaleaba en la calle y en las universidades, y desde el poder se imponía la moral católica. Para poder realizar algunos trámites oficiales —por ejemplo, pedir prórrogas para posponer el servicio militar, que era obligatorio—, había que pedir al comisario del barrio un certificado de Buena conducta pública y privada, sí, sí, también privada.
Los siguientes 48 años —44 si descuento los preconstitucionales— he vivido en otro país, un país muy distinto, razonablemente democrático. Aunque ese país es el mismo que aquel, es este mismo, España.

Recordar aquellos años de dictadura me provoca un profundo desagrado moral, un malestar físico real. Y lamentablemente lo que está ocurriendo me lo recuerda constantemente: los cachorros de aquellos mandamases de la dictadura —hijos, nietos, bisnietos y allegados— están tomando posiciones para volver, si no a la dictadura de aquel general que se hacía llamar caudillo, sí al recorte de derechos y libertades, sí a la imposición de su moral, sí a su forma excluyente de entender un país que creen de su propiedad.

Agazapados en el partido de la derecha (antes Alianza Popular; después el Partido Popular) han estado 48 años esperando salir del armario nacionalcatólico. El pistoletazo de salida lo dio aquel lema de Aznar —la derecha sin complejos— y VOX (y una parte del PP, sobre todo en Madrid) ha tomado nota. Solo hay que ver el perfil de los personajes que están siendo nombrados presidentes/as de los parlamentos autonómicos, tras los pactos de PP y VOX.

Me veo otra vez teniendo que pedir permisos a la autoridad competente y, como entonces, se me revuelven las tripas.

viernes, 23 de junio de 2023

LAS TRES ALMAS DE LAS DERECHAS (2) *

El gobierno de coalición, con el apoyo de sus socios parlamentarios, ha legislado básicamente en tres direcciones: la protección social —eso que se ha llamado el escudo social: los ERTE durante la pandemia, la reforma laboral, la subida de las pensiones, la excepción ibérica, el aumento del SMI, etc.—; la normalización de las relaciones con el nacionalismo independentista catalán para rebajar el enfrentamiento —los indultos y la reforma del código penal respecto a la sedición—; y el reconocimiento y la extensión de derechos —de las mujeres, de personas transexuales, de enfermos terminales, de las víctimas del golpe de Estado, la Guerra Civil y la dictadura franquista, por ejemplo

Tres direcciones que, respectivamente, soliviantan a cada una de las tres almas de las dos derechas.

Para los neoliberales no son soportables las medidas de protección social que, inevitablemente, o bien se financian con subidas de impuestos, o bien con mayor endeudamiento. En cualquier caso, entienden, son medidas que benefician a unos con el dinero de todos.

Para el nacionalismo españolista, no son soportables ni el apoyo recibido por los nacionalistas (e independentistas) periféricos, sobre todo de Bildu, ni los cambios legislativos que benefician a los independentistas, ni la Ley de Memoria Democrática que reconoce y dignifica a las víctimas del franquismo (franquismo que está en sus propios orígenes ideológicos).

Para los conservadores, cercanos a los dictados de la Iglesia Católica, no es soportable que se naturalicen conductas y se reconozcan derechos que, desde sus principios morales, ni son naturales ni pueden ser derechos.

En La Razón Populista, el excelente texto de Ernesto Laclau, se detallan dos elementos fundamentales de la estrategia de los populismos: la construcción de un sujeto político a través de la dialéctica amigo/enemigo y el uso de significantes vacíos, es decir, de términos o expresiones suficientemente ambiguos como para que distintos colectivos los entiendan de distinta manera. Y ambos elementos se han hecho visibles en la estrategia del PP durante la legislatura: las acusaciones de okupa, gobierno ilegítimo, enemigos de España, etc. han culminado en un nuevo lema, o Sánchez o España. Y aún más claro es el uso de un significante vacío hecho lema: derogar el sanchismo, que en ningún caso se ha explicado en qué consiste (más allá de un genérico echar a Sánchez).

Probablemente, derogar el sanchismo se entienda de distinta manera en cada una de las tres almas de las derechas: quizá los neoliberales lo entiendan como la derogación de los escudos sociales y de las subidas de impuestos; quizá el nacionalismo españolista entienda que se derogarán los beneficios a los nacionalistas periféricos y la memoria democrática; quizá los conservadores entiendan que lo que se derogará serán todas esas leyes que entran en contradicción con sus principios morales.

Y quizás cada uno de esos grupos prioricen su propia comprensión y la antepongan a las otras dos, incluso si estuvieran de acuerdo con ellas. O sea, la peor interpretación del fiat iustitia, pereat mundus (hágase justicia, aunque se hunda el mundo).


* Publicado en InfoLibre. Librepensadores. 27.06.2023.

https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/tres-almas-derechas-2_129_1532039.html

jueves, 22 de junio de 2023

LAS TRES ALMAS DE LAS DERECHAS *

Los dos partidos de la derecha se nutren de las tres mismas fuentes: el neoliberalismo económico —privatizaciones, desregulaciones, bajadas de impuestos, reducción del aparato del Estado, etc.—, el nacionalismo español(ista) —apropiación y abuso de los símbolos, orgullo nacional, nostalgia imperial(ista), defensa a ultranza de la unidad de España, etc.— y el conservadurismo, tanto cultural —reivindicación de las tradiciones— como fundamentalmente moral —vinculado a las prescripciones de la moral católica. Lo que las diferencia, pues, no es su fundamento ideológico, sino la radicalidad y vehemencia con que lo presentan. A fin de cuentas, VOX no es sino una escisión del PP.

Desde los años ochenta del siglo pasado —desde aquel mantra de Thatcher: There is no alternative (No hay alternativa)— las recetas del neoliberalismo se han asumido como la ortodoxia de la derecha económica mundial y están presentes en la vida cotidiana de los ciudadanos de buena parte del mundo.

Las reivindicaciones de los nacionalismos periféricos, reclamando su soberanía y, en consecuencia, su independencia del Estado central, ha despertado un nacionalismo españolista que probablemente siempre ha estado ahí —en ese cántico cutre, yo soy español, español, español, por ejemplo— aunque no haya tenido la necesidad de hacerse políticamente visible. Súmense a esto la reivindicación de las tradiciones —las corridas de toros entendidas como la fiesta nacional, por ejemplo— y una buena dosis de xenofobia —y de aporofobia, como advierte Cortina—, de rechazo y miedo a la inmigración. Esta derecha nacionalista se ha encontrado, además, con reivindicaciones nacionalistas y anti inmigración similares a las propias en distintos países.

Creyentes o no, practicantes o no, lo cierto es que la moral católica está presente en el imaginario de los ciudadanos —bautizos, comuniones, funerales, entierros, bodas, celebraciones de santos, procesiones, expresiones (gracias a Dios; si Dios quiere…), por poner unos pocos ejemplos— a través de la educación en la familia y en tantos y tantos centros escolares vinculados a la Iglesia católica. Sus prescripciones sobre la vida humana, los matrimonios, lo natural y lo antinatural, —sus ideas sobre el aborto, eutanasia, homosexualidad, transexualidad, etc.— son compartidas por un buen número de ciudadanos que conforman la derecha más tradicional.

Neoliberales, nacionalistas y conservadores encuentran en los dos partidos de la derecha motivos suficientes para votarles, pese a las contradicciones e incompatibilidades que se dan entre esos tres perfiles: seguro que habrá neoliberales nada nacionalistas y nada piadosos, como habrá nacionalistas antiliberales y conservadores no xenófobos y que no acepten un nacionalismo radical.

Unos, otros y otros probablemente votan pensando en lo que coinciden y obviando lo que rechazan. Unos, otros y otros decidirán votar al PP o a VOX según la radicalidad de sus ideas económicas, nacionalistas o conservadoras. Pero ni unos, ni otros ni otros pueden prever cuál de las tres almas dominará la escena política si ganan las elecciones, ni cuánto peso tendrán las ideas más radicales.

En las democracias representativas, como la nuestra, los representantes no están para defender las ideas singulares de sus votantes, sino las propuestas de sus partidos. Por eso es imprescindible conocerlas con precisión y en detalle.


* Publicado en InfoLibre. Librepensadores. 21.06.2023.

https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/tres-almas-derecha_129_1529929.html