domingo, 30 de agosto de 2015

LA SOMBRA DE LA FÓRMULA ALEMANA

Las elecciones generales del próximo diciembre, si se cumple el calendario previsto, sin duda estarán marcadas por las autonómicas catalanas del 27 de septiembre, sea cual sea su resultado. Si gana el sí, porque los acontecimientos se irán precipitando en los meses siguientes y el gobierno del PP de Rajoy deberá tomar decisiones graves y muy comprometedoras, y los demás partidos inevitablemente tendrán que tomar posiciones ante todo ello; si gana el no, porque de alguna forma habrá que recomponer la división causada en Cataluña (y en el resto de España) por un fracasado proceso secesionista y, más que probablemente, negociar soluciones con la Generalitat salida de las urnas, si acaso no una reforma constitucional (que requeriría mayorías amplias).

A pocas horas de que comience de hecho el nuevo curso político, el Presidente Rajoy ha dicho en Soutomaior, aludiendo a una supuesta coalición tras las elecciones entre Podemos y el PSOE, que es lo peor que le puede pasar a este país. Ha hablado, además, de la estabilidad política que se precisa para la definitiva recuperación económica y ha advertido que el único problema en el horizonte es la deriva del PSOE hacia la radicalización y el extremismo.

Por su parte, el Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, acaba de decir que nunca pactaría con el PP, aunque sí con otros partidos (con Podemos, Ciudadanos, PNV o Coalición Canaria), a la vez que critica el populismo de Podemos (que, según Sánchez, se ha quedado sin argumentos tras la rendición de Tsipras aceptando las condiciones del tercer rescate). E Íñigo Errejón, hace apenas quince días, decía que no hay nada que hablar con el PSOE de gobierno cuya última decisión fue indultar a un banquero, aunque no descarta pactar con otro PSOE.

Faltan cuatro meses para las elecciones y, aunque parezca contradictorio con todo lo anterior, me temo que todo huele a preparación para formar la gran coalición PP/PSOE (aquella que sugería Felipe González hace quince meses); que los discursos electoralistas de puertas a fuera nada tienen que ver con los contactos de puertas a dentro que muy probablemente ya se están produciendo; que la sombra de la fórmula alemana (la coalición de la UDC de Merkel y el SPD de Gabriel) es tan alargada que puede servir de excusa a ambos partidos para desdecirse de sus reproches mutuos; que una vez más la izquierda, ensimismada y dividida, verá cómo el stablishment gana la partida.


sábado, 22 de agosto de 2015

LÁGRIMAS Y SUFRIMIENTO


Cuenta el Presidente Rodríguez Zapatero en El Dilema (su libro de memorias sobre los 600 días en que gestionó la crisis) parte de la conversación que tuvo el 9 de mayo de 2010 (solo unas horas antes de la negociación con los ministros del eurogrupo sobre el posible rescate de España) con el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden. Con crudeza, Biden le advirtió que solo sería creíble para los mercados si sometes a los ciudadanos a pruebas difíciles, si los sindicatos rechazan abiertamente tu política, en definitiva, si hay lágrimas y sufrimiento. El día 12 el Presidente anunció en el Congreso de los Diputados los brutales recortes que padecimos: una reducción de 15.000 millones en el gasto público (y que aún padecemos junto con los recortes añadidos por el Presidente Rajoy). El 27 de septiembre de 2011 se promulgó la reforma del artículo 135 de la Constitución, que prioriza el pago de la deuda. Los mercados ganan, España pierde.

Hace apenas cinco semanas, el 19 de julio, El Presidente griego Alexis Tsipras aceptó las crueles condiciones para un tercer rescate en Grecia, después de un durísimo tira y afloja entre su gobierno y sus socios/acreedores europeos: 21 días de corralito, la victoria del no en el referéndum del 5 de julio, congelación de la provisión de liquidez de emergencia del BCE, rechazo de la oferta del gobierno griego, etc.). Este 20 de agosto, tras recibir los 23.000 millones del primer pago del tercer rescate (que básicamente servirán para pagar deuda y cubrir garantías) ha presentado su dimisión para que se convoquen elecciones en septiembre. Los mercados ganan, Grecia pierde.

Teresa Rodríguez, secretaria general de Podemos en Andalucía y Diputada en el Parlamento andaluz, acaba de decir que me da miedo que nos tiemblen las piernas como a Tsipras.

Las lágrimas y los sufrimientos que preveía Biden sin duda hicieron temblar algo más que las piernas tanto a Zapatero como a Tsipras hasta hacerles renunciar de sí mismos y pasar a ser parte de la maquinaria de quienes verdaderamente mandan. Los mercados ganan, la democracia pierde. Cada vez es más urgente (y cada vez más difícil) la reconstrucción del movimiento obrero.


lunes, 17 de agosto de 2015

LA REPUGNANTE VIOLENCIA MACHISTA


Durante décadas las bofetadas, los capones, los golpes, los insultos, los menosprecios y toda una suerte de conductas violentas formaron parte de la pedagogía en las escuelas. La letra con sangre entra, se decía, y parecía que todos asentían la cantinela. Cualquiera que tenga hoy más de cincuenta años recordará aquellas agresiones, si acaso no las sufrió en sus propias carnes, tanto en las escuelas públicas como en las privadas.

Hoy, afortunadamente, aquello es ya historia y si se habla de violencia en la escuela es precisamente de la que sufren algunos docentes, o de la que pueda darse entre el alumnado. De aquella pedagogía de las bofetadas de aquellos viejos maestros (o maestras, o curas o monjas) no queda ya nada.

¿Cómo algo tan asumido por tanta gente desapareció casi de forma inmediata? ¿Qué pasó para que se dejara de pegar en la escuela? Pues fundamentalmente pasaron dos cosas: que se legisló prohibiendo radicalmente esas prácticas (y se explicitaron los derechos de los alumnos) y, sobre todo, que hubo un rechazo social generalizado al maltrato escolar (y al maltrato doméstico a los hijos).

Por su puesto que sé que aquella violencia escolar no es comparable a la violencia de género que sufren (que vienen sufriendo desde siempre) muchas mujeres y que a tantas les cuesta la vida cada año, pero alguna lección podemos extraer de cómo se trató el otro asunto hasta hacerlo desaparecer: legislar minuciosamente y duramente contra las agresiones, y, sobre todo, insistir machaconamente en todas las instituciones, en todos los medios y en todas las ocasiones en una idea básica: la violencia machista no es un asunto de algunas mujeres, ni siquiera de las mujeres en general, sino de todos, de todas las mujeres y de todos los hombres.

Mientras no consigamos que la sola idea de maltratar a las mujeres sea repugnante para todos; que quien conoce a un maltratador (amigo, vecino, compañero de trabajo, etc.) le rechace y le aparte de su lado (y en su caso le denuncie), seguirá habiendo asesinos dispuestos a demostrarse su virilidad (de la que probablemente dudan en sus fantasías más íntimas) matando cobardemente a sus parejas, ex-parejas, novias o amigas deseadas.

lunes, 10 de agosto de 2015

¿HACIA UNAS CORTES CONSTITUYENTES? *


El presidente Rajoy ahora sí quiere reformar la Constitución para redefinir las competencias de la administración general del Estado y fijar techo a las de las Comunidades Autónomas. O sea, que ya no queda ningún partido relevante que no quiera reformar la Constitución del 78 (o redactar una nueva), aunque evidentemente no coinciden ni en el sentido ni en el contenido de la reforma.
Si realmente es así, quizá las próximas Cortes sean de hecho Constituyentes y la legislatura (o parte de ella) deba dedicarse a la negociación y los acuerdos entre las partes para la nueva redacción, de manera que los resultados de las próximas elecciones generales y la actitud de los partidos elegidos pudieran ser determinantes. Más aún si se enquista el problema catalán.
Si la reforma fuera una revisión completa o afectase a sus aspectos fundamentales, especialmente protegidos, sería necesaria una mayoría cualificada de dos tercios en ambas cámaras (234 de los 350 Diputados y 178 de los 266 Senadores), además, la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para elegir un nuevo Parlamento que debería estudiar y aprobar en su caso los cambios en la misma proporción, y, aprobado el nuevo texto en las Cortes, someterlo a referéndum.
Descartado que ningún partido pudiera conseguir en solitario tal mayoría cualificada, necesariamente deberían aliarse unos u otros para votar en común. Y a nadie se escapa que no sería lo mismo un acuerdo solo entre PP y PSOE, que uno, otro o ambos, sumaran apoyos de Podemos, de Ciudadanos, de IU y/o de los nacionalistas (y regionalistas).
En aquellas Cortes de 1977 de los siete ponentes que debían ser elegidos para elaborar la Constitución (3 de la UCD de Suárez, 2 del PSOE de González, 1 del PCE de Carrillo y 1 de la Alianza Popular de Fraga, según el reparto oficial) el PSOE cedió uno de sus dos puestos a Miquel Roca i Junyent (del Pacte Democrátic per Catalunya de Pujol) para que los nacionalismos catalán y vasco participaran en el proceso. Y mal que bien, pudo redactarse una Constitución consensuada, cediendo unos y otros. Pero se ha embarrado tanto todo el sistema desde entonces que hoy no parece posible un consenso como aquel.
Y si difícil parece la reforma de la Constitución hoy, la de la ley electoral parece imposible.

* Publicado en elplural.es Opinión. Tribuna Libre. 10.08.2015

domingo, 2 de agosto de 2015

TRES DE AGOSTO *

Este lunes, día 3 de agosto, el Molt Honorable senyor Artur Mas, President de la Generalitat de Catalunya, firmará (habrá firmado) el decreto de convocatoria formal de elecciones al Parlament (que entrará en vigor al día siguiente, el martes 4) que se celebrarán 54 días después, el domingo 27 de septiembre. Convocatoria formal porque, como se sabe, su intención (y la de sus socios en la coalición Junts pel Sí) es que políticament sean elecciones plebiscitarias, ya que jurídicamente (legalmente) no pueden serlo.

Se supone, pues, que los partidos y asociaciones del Sí van a estas elecciones con un único punto en  su programa electoral: la tramitación de la independencia de Cataluña, la desconexión jurídica y política gradual de España hasta declarar la República catalana (o el Estado catalán).

¿Y los demás partidos? ¿podrán obviar el sentido plebiscitario? ¿Se limitarán en sus respectivas campañas a defender la españolidad o no españolidad de Catalunya y las consecuencias positivas o negativas de la independencia? ¿Podrán abstraerse de la situación forzada y hacer propuestas como si fuesen auténticas elecciones autonómicas? Lo sabremos a partir del 11 de septiembre (la Diada  Nacional de Catalunya) que comenzarán los quince días de campaña.

Este lunes, día 3 de agosto, sabremos si el Presidente Rajoy ha decidido (o más propiamente, si se habrá atrevido), para diluir la estrategia secesionista, adelantar las elecciones generales haciéndolas coincidir con las plebiscitarias disfrazadas de autonómicas catalanas (y que es una forma de asumir que su agenda política se la establecen en el Palau de la Generalitat).

¿Habrá alguien que aún no acepte que el consenso constitucional del 78 estableciendo el Estado de las autonomías está virtual y efectivamente roto? A estas alturas, la reforma profunda de la Constitución (en lo que se refiere a la organización territorial, aunque no solo en este asunto) o la elaboración de una nueva parecen las dos únicas salidas sensatas. Y sin embargo, no parecen estos los mejores tiempos para el consenso.

* Publicado en elplural.com Opinión. Tribuna Libre. 03.08.2015