lunes, 29 de abril de 2019

EL "ÉXITO" DE LAS TRES DERECHAS * ** ***

Los resultados reales del 28A
La irrupción de Vox ha tenido, al menos, tres efectos relevantes: uno, que fragmentando el voto de la derecha ha medio desmantelado al PP al dar cobertura a los nostálgicos del franquismo que siempre han sido parte de su ADN y que ahora han aflorado; otro, que tanto ha contaminado las estrategias de PP y de C´s que, radicalizando sus discursos, se han comportado como sus socios naturales; y el tercero, que ha puesto en alerta y movilizado a una mayoría de españoles espantados ante la posibilidad de que esa ultraderecha franquista, fascistoide y ultranacionalista formara parte explícita o implícita de un gobierno de derechas.

El manifiesto leído en la concentración en la Plaza de Colón el 10 de febrero pasado en la que se reunieron los tres partidos de la derecha, terminaba exigiendo al presidente del gobierno la convocatoria inmediata de elecciones generales para que todos los españoles puedan decidir su futuro. El cuatro de marzo efectivamente se convocaron y este 28 de abril efectivamente los españoles hemos decidido nuestro futuro mandando a la oposición, por separado o juntitos, a esos mismos tres partidos.

Seguramente ha sido así porque los españoles —o sea, todos los electores que hemos ejercido nuestros derechos, no solo los de la plaza— no compartimos, como ellos creían, ni su diagnóstico apocalíptico ni su discurso ultranacionalista. Ese discurso del nacionalismo españolista que, al contrario, no ha hecho sino excitar aún más a los nacionalismos periféricos: tanto el nacionalismo catalán como el vasco han ganado escaños, los primeros pasando de 17 a los 22 actuales; los segundos, de 7 a 10. En Cataluña el trío de Colón se ha quedado en siete diputados —cinco C´s, uno PP, que pierde cinco, y uno Vox; en el País Vasco, dos tenía el PP y hoy no tienen nada. Un éxito, sin duda, de las tres derechas.

Queda aún por ver el efecto que estos resultados tendrán en las municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo. Y queda aún saber qué gobierno se constituirá y con qué apoyos. Lo que ya sabemos es que los españoles hemos rechazado el discurso agresivo y la impertinencia de los tres abanderados.


lunes, 22 de abril de 2019

MI JORNADA DE REFLEXIÓN * **

Una de tantas estimaciones para las Generales del 28A
Como reflexivamente decidí mi voto para las Elecciones Generales de este 28A al conocer el resultado de los resultados de las autonómicas andaluzas —la alianza pública y privada de PP, C´s y Vox— y no formo parte de ese supuesto 40% de indecisos que han venido detectando las encuestas, mi jornada de reflexión no la dedicaré a decidir mi voto, sino a otra cosa.

En realidad, no creo que nadie esté completamente de acuerdo con ningún partido político —de programas, ni hablo—, sino que la mayoría de los votos se deciden por preferencias, positivas y negativas, o por afinidades generales más que por la adhesión inquebrantable de la fe del carbonero, aunque alguno habrá: “prefiero que gobiernen tales o cuales”; o “prefiero que ni gobiernen ni sean decisivos para gobernar zutanos, menganos ni fulanos”.

Me guste o no el resultado final de las elecciones y sea cual sea, ese será la legítima expresión de la voluntad general, como expresión de esa misma voluntad serán los pactos posteriores entre partidos: en las democracias representativas no se elige a los representantes para que hagan lo que querríamos que hicieran en cada caso, sino para que hagan —o intenten hacer— lo más que proponen en sus programas, con o sin alianzas.

Me preocupa, sin embargo, que como ha ocurrido otras veces, básicamente cuando el PP ha perdido el gobierno, se cuestionen o deslegitimicen los resultados porque no coincidan con las aspiraciones de la opción propia. Más me preocupa de los más hiperventilados, esos que esperan resultados espectaculares, si no se realizan sus deseos.

Si PP y C´s quedan en la oposición ya sabemos lo que nos espera: más ruido, más crispación, más anuncios apocalípticos de desastres, más deslegitimación. Que Vox —el partido más hiperventilado de los muy hiperventilados— no haya participado en los debates no ha sido bueno, porque su candidato se ha librado de una pregunta clave: ¿aceptarán democráticamente los resultados o se echarán al monte?

Ya tengo preparados mis dos sobres. Cruzaré los dedos.