La Constitución del 78 intentó construir un proyecto común, pero se hizo como se hizo: en libertad vigilada, con el miedo en el cuerpo y los oídos atentos al ruido de sables de la dictadura aún activa. Se resolvió apelando al consenso y renunciando todos a lo que los otros no estaban dispuestos a aceptar: un juego hábil de equilibrios, cesiones y vetos, pero un parche para salir del paso.
Porque el paso no era realmente construir país, sino olvidar el pasado para salir de puntillas de la dictadura y entrar de puntillas en un sistema parlamentario democrático sin mirar atrás y sin deshacer del todo el impertinente nudo con el que el dictador dijo dejar todo atado y bien atado. Por eso quedaron restos pringosos de aquella dictadura gris enquistados en los entresijos de nuestra cultura judicial y política.
Se nos da bien hacer chapuzas, pero no hacer país. Para salir del paso de la chapuza del procés -que violentó leyes y reglamentos; que proclamó sin proclamar-, el Gobierno recurrió a los tribunales y convocó elecciones amparado por el parche ad hoc del 155CE. Y para salir del paso de su irregular y elegido refugio belga, Puigdemont se dispone ahora a poner su propio parche presentándose groseramente como el President legítimo, heredero de unas virtuales esencias republicanas catalanas, dispuesto a convertir la Generalitat en un videochat gobernando a golpe de ratón.
* Publicado en infoLibre. Librepensadores. 16.01.2018
https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2018/01/16/de_chapuzas_parches_74087_1043.html
** Publicado en Crónica Popular. En Candela. 19.01.2018
https://www.cronicapopular.es/2018/01/jesus-pichel-de-chapuzas-y-parches/
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