sábado, 13 de julio de 2019

EVITAR LA ORDINARIA EXCEPCIÓN * ** *** ****


Es excepcional lo que se aparta de lo ordinario, de la regla común. Y la regla común y lo ordinario durante 37 años ha sido un bipartidismo imperfecto en el que PSOE y PP se alternaban en el gobierno, a veces apoyados sobre todo por los nacionalismos catalán y vasco. En 2015 esa regla ordinaria se rompió: ningún partido logró ser definitivamente hegemónico y no fue posible formar gobierno. El resultado de aquello lo conocemos: excepcional convocatoria de elecciones en 2016 e investidura a duras penas de Rajoy con la abstención técnica y forzada del PSOE.

La situación actual tras las elecciones de 2019 es, si cabe, aún más compleja por la mayor fragmentación y, sobre todo, por los vetos cruzados: aquel no es no de Sánchez de alguna forma ha calado en todos los partidos. Parece que, de nuevo, gana peso la excepcionalidad de convocar elecciones, quizá en noviembre.

La Constitución prevé en su artículo 99.5 que si pasados dos meses desde la primera votación de investidura ningún candidato hubiera obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá las cámaras y convocará nuevas elecciones. Así establecido, en condicional, parece que efectivamente es una medida excepcional: lo ordinario es que no ocurra la no investidura, pero si ocurre este es el procedimiento ordinario.

Algo similar a lo que ocurre con la aplicación del famoso artículo 155 CE: lo ordinario es que las Comunidades Autónomas cumplan con las obligaciones que imponen la Constitución y las leyes, pero si no ocurre tal cosa el procedimiento ordinario es el previsto en el artículo.

Fue excepcional que se convocaran nuevas elecciones en 2015, como excepcional fue la aplicación del 155CE en 2017, pero nada impide, si se dieran los condicionales previstos, que se convocaran nuevas elecciones o que se aplicara de nuevo el 155.

Parece obvio que lo que hay que evitar es que lo excepcional deje de serlo y se convierta en la norma ordinaria. O sea, evitar que se dé el condicional que pone en marcha la ordinaria excepción.

* Publicado en Crónica Popular. En Candela. 13.07.2019

** Publicado en elperiodico.com. Entre Todos. 15.07.2019
https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/politica-espanola-evitar-ordinaria-excepcion-193054

*** Publicado en las ediciones en papel, en castellano y catalán, de elperiodico.com. 17.07.2019















**** Publicado en infoLibre. Librepensadores. 17.07.2019
https://www.infolibre.es/noticias/club_infolibre/librepensadores/2019/07/17/evitar_ordinaria_excepcion_97026_1043.html
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jueves, 4 de julio de 2019

APRENDER A PACTAR * ** ***


El acceso al Parlamento en 2015 de dos nuevos partidos de ámbito nacional, Ciudadanos y Podemos, y de un tercero en 2019, Vox, ha roto el bipartidismo imperfecto habitual desde 1978. Mal que bien, partidos y electores, sabíamos entonces cómo encajar las piezas para formar gobierno, bien por mayorías absolutas, bien buscando apoyos en los nacionalismos catalán y vasco cuando se necesitó. Hoy estamos en un nuevo escenario.

Que la fragmentación actual sea permanente está por ver, pero no cabe duda de que es algo nuevo. Tan nuevo que ni partidos ni electores tenemos experiencia de cómo manejar la situación de manera cabal. Se impone negociar, buscar apoyos, incluso gobernar en coalición, pero parece que todo son obstáculos insalvables para hacerlo: líneas rojas, vetos cruzados, ultimátums, desconfianzas mutuas y miedo, mucho miedo, a tomar decisiones que no gusten a militantes, electores, medios, opinión pública, grupos de presión…

Parece que todos nos empeñamos en entender y enjuiciar la nueva realidad política con los criterios anteriores que, a la vista de sus resultados, ya no valen. Inevitablemente partidos y electores tendremos que aprender de la propia experiencia, acertando y equivocándonos, hasta encontrar la fórmula adecuada que normalice los pactos entre partidos distintos, si acaso queremos gobiernos razonablemente estables y eficaces.

Si todo ocurre según lo que hoy por hoy proponen los partidos, no habrá investidura sino convocatoria de nuevas elecciones. Si es así, esperemos que todos hayamos tomado nota y entendamos de una vez que no es tiempo de maximalismos irrenunciables, sino de pactos para formar mayorías de gobierno y de legislatura; que todos los electos, desde Bildu a Vox o desde Esquerra a Navarra Suma, son sin distinción legítimos representantes de los ciudadanos que los han votado; que pactar con otros no es una traición ni una inmoralidad política, sino un mecanismo democráticamente lícito; que el único límite de los pactos es la legalidad vigente.


jueves, 27 de junio de 2019

POLÍTICAMENTE LEGÍTIMO * ** ***


El pluralismo político es uno de los cuatro valores superiores que propugna la Constitución, junto a la libertad, la justicia y la igualdad. Los partidos políticos —o asociaciones, coaliciones, plataformas electorales, etc.— encauzan las distintas opciones políticas que, mediante elecciones, dan acceso al poder político en cualquiera de sus niveles.

La vocación de todos los partidos políticos es acceder al poder para transformar la realidad adecuándola a lo que consideran mejor, bien gobernando, bien legislando o bien, al menos, influyendo en la toma de decisiones. No es imaginable un partido que se constituyera para no tener algún tipo de poder político o alguna influencia en la sociedad.

Y otro tanto puede decirse de los líderes que esos mismos partidos han elegido para representarlos: si están ahí es para influir directa o indirectamente en la política y hacerla en lo posible más afín a su propia ideología. Bien puede decirse que es su obligación. No es imaginable que el líder de un partido no quiera que su partido gobierne, o que no influya en el gobierno de otros aunque sea desde la oposición. Que los partidos y sus líderes ambicionen el poder político va de suyo.

Sin embargo, esa ambición es lo que se les suele reprochar. Ambición desmedida, ansia de poder, gobierno a cualquier precio, etc. son expresiones que a menudo se utilizan para manifestar ese reproche. Pero no me imagino a la ejecutiva de un partido decidiendo que solo quieren un poco de poder. Muy al contrario, aspirarán a conseguir lo más posible. Lo exigible, claro, no es que no ambicionen el poder, sino que los medios para obtenerlo sean políticamente legítimos y jurídicamente legales.

Insisto: políticamente legítimos. Las consideraciones morales, que inevitablemente son plurales, no ilegitiman políticamente lo políticamente legítimo, es decir, lo que la voluntad general ha expresado en las urnas dando representación a todos y cada uno de los electos por igual para llevar a cabo su proyecto político.

* Publicado en Crónica Popular. En Candela. 29.06.2019
https://www.cronicapopular.es/2019/06/politicamente-legitimo/

** Publicado de nuevo en Crónica Popular. En Candela. 20.07.2019
https://www.cronicapopular.es/2019/07/politicamente-legitimo-2/

*** Publicado en elperiodico.com. Entre Todos. 01.07.2019
https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/politicamente-legitimo-ambiciar-correctamente-poder-192757
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