lunes, 6 de mayo de 2013

PREPARANDO UNA SANIDAD DE SALDO

Ayer era Valencia y el ahorro en las prótesis. Hoy, Madrid, y la jubilación forzosa de médicos especialistas. Todo camino de hacer una sanidad pública con servicios de saldo para los usuarios y a precio de saldo para las empresas privadas que pujarán por la externalización de los servicios.

Y es que la Dirección General de Recursos Humanos del Servicio Madrileño de Salud ha jubilado por sorpresa y fozosamente a 426 médicos especialistas mayores de 65 años. Sin avisar, al final de la jornada laboral de un viernes víspera de puente: todos al despacho a firmar la carta y sanseacabó.

Dolidos, se quejan los despedidos por el maltrato, por la falta de consideración, por la alevosía con que les han jubilado, por que en la carta no hay ni un gracias por los cuarenta o más años de dedicación. Y se quejan los sindicatos de lo mismo. Y nos quejamos los madrileños, claro. Pero no sé qué nos extraña: los mandamases -no los que tienen autoridad, no, los que solo mandan, los del ordeno y mando- nunca dan las gracias, ni dan explicaciones a sus inferiores, ni se sienten obligados a ser bien educados (a la vez que suelen ser sumisos y lameculos de sus jefes). Lo raro es que, ensoberbecidos como están estos fundamentalistas del liberalismo misionero del PP, fuesen amables y educados.

La Consejería de Sanidad, en la que manda el ideólogo Fernández-Lasquetty, ha argumentado que con esa medida se ahorran 60 millones de euros. Lo que no ha dicho es qué perdemos los ciudadanos con esas jubilaciones de especialistas con enorme prestigio y experiencia. Y, sobre todo, lo que no han dicho es la verdadera razón de estos despidos: sus nóminas son las más altas y las empresas privadas que gestionarán los servicios sanitarios tendrán que asumir el personal. Lo que han hecho, simplemente, es abaratarles los gastos de personal ahora que se van a presentar los pliegos de condiciones para las adjudicaciones de los servicios (pero no sé si éstos les darán las gracias a los intermediarios).

Aquí dejo los vínculos con el texto de las cartas:

domingo, 5 de mayo de 2013

SANIDAD DE YESO

La entrada de hoy que estaba escribiendo iba sobre Europa y sobre el enorme poder que tiene Alemania en la Unión. Iba de eso, pero lo he dejado a medias en cuanto he leído una noticia bastante repugnante, algo que bien podría haber sido una invención macabra para un día de los inocentes. El titular de Público lo dice bastante clarito: La sanidad valenciana retira una prótesis de 152 euros a un joven que no podía pagarla. Entiéndase bien, no es que le nieguen la prótesis antes de implantársela, sino que, ya implantada, le fue retirada cuando no pudo pagar la factura. Y entiéndase bien, no es que el joven estuviera ingresado en un hospital privado, no, sino en uno público (el Hospital Arnau de Vilanova, de Valencia). La prótesis, afortunadamente, era externa, para mantener inmóvil y rígida la articulación de una rodilla, y se la han sustituido por una escayola, que no funciona igual, claro, pero que es gratis para el paciente.

Es bastante vergonzoso a dónde nos están llevando las ansias de estos neoliberales. No digo la falta de presupuesto, ni la contención del gasto -la austeridad-, no, digo las ansias de imponer un modelo ideológico a su medida y a la de los beneficiarios de ese modelo que no son los pacientes, sino las empresas que hacen negocio a cuenta de nuestra salud y su propio ego político.  ¡Que se jodan! habrá pensado más de una señoría. Desde hace tres años las prótesis externas las paga el paciente directamente a la empresa y luego el servicio de salud les devuelve parte de lo abonado. Copago no, repago. ¿Y si no tienes? Pues te jodes.

Hay más: los padres del joven pidieron a la cobradora de la empresa (no sé si iba con frac) aplazar el pago hasta final de mes, que cobraban, pero se negó, y le quitaron la prótesis, claro, porque estas empresas privadas (como cualquier empresa) buscan obtener beneficios, ganar pasta, y la solidaridad no da pasta, salvo que vaya metida en sobres para dietas de quienes toman decisiones, que entonces sí. Conclusión: que si no tiene dinero para una prótesis que se ponga un yeso, que no estamos para lujazos de ciento cincuenta y dos eurazos.

Aquí dejo el vínculo con la noticia, por si a alguien le interesa:
http://www.publico.es/454786/la-sanidad-valenciana-retira-una-protesis-de-152-euros-a-un-joven-que-no-podia-pagarla

sábado, 4 de mayo de 2013

BARÓMETRO SIN TITIRITEROS

Ya está publicado el Barómetro del CIS del mes de abril y no nos trae novedades: que todos los políticos, todos los partidos y prácticamente todas las Instituciones suspenden estrepitosamente; que la mayor preocupación de los ciudadanos es el paro, la segunda la situación económica y la tercera la corrupción; que Rajoy inspira poca o ninguna confianza al 85.6%, y Rubalcaba al 89.7%; que el 68.5% cree que el gobierno del PP lo está haciendo mal o muy mal, y el 71.1% que la oposición que está haciendo el PSOE es mala o muy mala; que el tertuliano/Ministro de Educación Wert sigue siendo el peor valorado y sigue bajando: si en febrero le daban un raquítico 1.95, en este de abril se queda en un ridículo 1.76, lejísimos de la excelencia del 10. Insisto, nada nuevo.

Todos sabemos, porque la vivimos, que la situación actual es mala y sospechamos que el futuro próximo no será mejor que este presente. Sabemos que los culpables, los verdaderos culpables de la crisis y de la situación que nos agobia y nos empobrece son los mecanismos del capitalismo desregularizado y especulativo. Eso que venimos llamando fundamentalismo neoliberal. Pero el CIS no pregunta por esas groserías: pregunta por los títeres, pero no por los titiriteros.

Plegados los títeres a los dictados de los titiriteros, repitiendo la cantinela de que no hay otra política posible, recortan todo, menos los hilos que les mueven. Ésa es la la desconfianza que se muestra: la sospecha de que más que ineptos, son cómplices. Algunos, alevósamente cómplices, colaboracionistas convencidos o asimilados que saben perfectamente lo que hacen. El problema es que esa quiebra de confianza nos pone entre lo malo y lo peor: o esos políticos reprochados o los tecnócratas del propio sistema.