La empresa, que ha oído tantas veces al gobierno donde está empleada la ministra de Empleo (que sí, que no es un error, que es de empleo) que hay que hacer reformas estructurales (algo así como borrón y cuenta nueva: desmantelar lo que hay para cambiarlo a su gusto e interés), por boca de su Consejero Delegado, Sánchez Lozano, le ha contestado a la Sra. Báñez que sí, que son muy flexibles, pero que van a hacer una reforma estructural y que van a despedir a 4.500 de sus 20.000 trabajadores para que la compañía sea viable y rentable otra vez (¿Nos suena, no? Pues eso). No lo han dicho, pero por lo visto es perfectamente compatible echar a la calle (a la puta calle, con perdón) a los 4.500 trabajadores mientras lanzan una OPA, junto con su socia British Airwais, para comprar el 54,15% de Vueling, a razón de siete euros por acción.
La ministra de Empleo y Seguridad Social (de empleo...) lo que ha pedido es que ocurra el mayor milagro de todos los milagros: que el capitalismo (el fundamentalismo neoliberal) tenga corazón. Lástima que no se le ocurriese antes, cuando se redactaba la Reforma Laboral en los despachos de su ministerio (de Empleo, pone en la placa de la puerta).
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