Unos le recomiendan que para la Jefatura del Estado, que está en cuestión, se pase por un buen urólogo que le deje atrofiado el sistema genito-urinario, y lo sustituya en sus funciones por un sistema endocrino y republicano. Otros, sin embargo, no apuntan a la Jefatura, sino a la Ordenación Territorial y en eso hay mucha disparidad de criterios: desde los que recomiendan traumatología de la dura que corte por lo sano (sí, sí, por lo sano) y dejar un Estado cojimanco pero robusto, hasta quienes proponen cambiar todas las articulaciones caducas por prótesis de acero de ingeniería alemana.
Del aparato excretor y las alcantarillas no hay propuestas, que se sepa, al menos en público, de manera que el que fuera patrón de patronos puede esperar tranquilo su indulto, y no digamos el saltaojos catalán, que no será ni imputado. Y del aparato circulatorio de capitales ya se hizo la operación sin anestesia (sin anestesia al paciente, porque sí la hubo para la mayoría de sus Señorías y para la ciudadanía de a pie) cuando le extirparon todos los contenidos sociales al artículo 35 y le implantaron un marcapasos de deuda.
En fin, que felicidades, Constitución, pero la verdad es que no sé si llegará a cumplir los 35, porque también los hay que simplemente están esperando su descomposición para poner a otra más joven, más guapa y más neoliberalota, que es lo que se lleva.
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