
El invisible hoy ha defendido a sus ministros parlanchines, al de Justicia y Tasas, Ruiz-Gallardón, y el que tiene una cartera donde pone que es ministro de Educación, Cultura y Deportes, Wert, el tertuliano que cita (no recita) un soneto cojonudo de Miguel Hernández. Y ha dicho que los respalda plenamente y que no hay dimisiones a la vista, así que, como conocen de sobra la frágil fidelidad del invisible a todo lo que dice, los susodichos ministros/estrella se se han echado a temblar pensando en su incierto futuro en el gobierno y en su conversión de estrella en estrellados (EX-trellados, si se me permite la broma).
Con su estilo siempre preciso ha dicho que no va a pedir el rescate porque hoy no hace falta (mañana ya veremos) y, más allá, ha insistido en una cantinela que le gusta especialmente (y que les ha dado la pista a los futuros ex ministros): la realidad le impone lo que tiene que hacer, aunque no le guste, no lo haya dicho, haya dicho lo contrario, o no estuviera en el programa electoral de su partido, el PP.
Ya sé que es un pálpito mío, pero me parece que a Wert le va a dar muchísima rabia cuando le cesen y se dé cuenta de que ha usado la cartera, pero no ha estrenado el cargo.
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