
Pero, vaya, si lo dice el Gobierno del Imperio,pues se acabó el sustazo y el 22 habrá lotería y gente en los telediarios saltando de alegría y mojándose al abrir el cava para servirlo en vasitos de plástico con el décimo en la mano.
El vendedor de la ONCE de la esquina de mi calle, que mira con malos ojos todas las demás loterías (son la competencia, dice él, sabiamente) y que hizo un cursillo de esoterismo exotérico con un gurú venido del Tibet, me dice que no, que los mayas no han predicho el fin del mundo, sino el fin de un mundo: el de los derechos y las prestaciones sociales de los europeos. Y me he quedado boquiabierto, claro, porque si es así, al menos en el caso español, la predicción ha marrado en 31 meses (10 de mayo de 2010) o en 15 meses (7 de septiembre de 2011), según contemos desde el decretazo o desde la reforma del artículo 135 de la CE78, pero acierta de pleno en lo fundamental.
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