jueves, 23 de mayo de 2013

AZNAR

Como un espectro se ha aparecido José María Aznar a los españoles, la voz más grave, la grave mirada un punto más iluminada, el bigote casi casi ausente. Y más delgado o más ajado. Nueve años y unos días después de dejar la presidencia del gobierno, se aparece casi como la sombra de sí mismo: cumpliré con mi responsabilidad, con mi conciencia, con mi partido y con mi país con todas las consecuencias, ha dicho, ha advertido, ha amenazado, ha anunciado, ha soñado, ¿ha disimulado, ha distraído?

Ya es el cuarto o quinto o sexto Aznar que conocemos: el de la oposición a FG, el del váyase, Sr. González; el de su primera legislatura entre 1996 y 2000, el del acento catalán en la intimidad y el acento vasco en su negociación con el MLNV (sic); el de la segunda legislatura entre 2000 y 2004, el de la foto de las Azores, el de la guerra, el de mírenme a los ojos, el de aquel ridículo acento tejano; etc. Y ahora el de la reposición por todo lo que considera suyo: su responsabilidad, su conciencia, su partido, su país. Cuántas cosas suyas. 

Fue Aznar el cuarto presidente constitucional. Los tres anteriores, Suárez, Calvo-Sotelo y Gozález, cada uno en lo suyo (transición, OTAN y UE, respectivamente) hicieron políticas posibilistas, pragmáticas (funcionales, en el peor sentido) olvidando cuando convenía sus principios políticos (menos claramente el el caso de Calvo-Sotelo). Y eso mismo hizo el primer presidente Aznar, necesitado del apoyo de los nacionalistas vascos y catalanes. No así el segundo presidente Aznar, el de la mayoría absoluta, que dejó ver su verdadero rostro haciendo su política sin complejos (que también intentó Zapatero a su manera).Y eso es lo que le ha querido reprochar a su elegido, que solo se atreva a utilizar su mayoría absolutísima para el programa moral del PP y no para el programa económico; que el invisible Rajoy, en su operación retorno, se haya apuntado otra vez al posibilismo. Olvida este enésimo Aznar que el invisible está entre la espada de la justicia y la pared alemana de frau Merkel. Y olvida dos cosas más: que fue él mismo quien eligió a Rajoy y que él mismo dirigía el partido en los años que está siendo investigado.

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