martes, 7 de mayo de 2013

POR UN COMPROMISO EXPLÍCITO CON LA SANIDAD Y LA ESCUELA PÚBLICAS EN MADRID

En la Asamblea de Madrid hay cuatro grupos parlamentarios: el Popular, con 72 diputados; el Socialista, con 36; el de Izquierda Unida, con 13; y el de Unión, Progreso y Democracia, con 8. La mayoría del PP es tan abrumadora que ni se molestan en discutir: proponen, votan, ganan la votación y aprueban lo propuesto. Punto. Todo legal y fruto del resultado democrático de las elecciones que les ha permitido tener una mayoría tan mayoritaria que no necesitan de nada ni de nadie, al menos hasta las nuevas elecciones.

Por su actitud, más que por su número, vengo llamando a esa mayoría no mayoría absoluta -que lo es-, sino mayoría soberbia (en ambos sentidos, aunque más en el segundo): esa que sabiéndose imbatible ningunea y desprecia a una oposición que de antemano tiene perdida su oposición porque si proponen algo, basta votarlo, perder la votación y rechazar lo propuesto. Si hay turno de palabra es porque el reglamento así lo establece, pero a veces parece que de buena gana lo quitarían (como vaciaron las gradas de invitados incómodos).

Si supieran quién es, les recomendaría a estos 72 diputados que leyeran a John Stuart Mill, uno de los padres del liberalismo (eso que dicen defender), para ver lo que dice sobre el derecho de las minorías y del respeto hacia ellas. Pero no me hago ilusiones (y me temo que a algunos de éstos el On Liberty les parecería el libro de un socialista, un estalinista, un rojo).

Sepan los de la mayoría soberbia que lo que aprueban ellos solitos puede ser abolido, si perdieran las elecciones -o el gobierno-, con la misma soberbia. Así que no estaría de más que los otros tres grupos acordaran solemnemente en la Asamblea dar marcha atrás a las externalizaciones de los servicios sanitarios caso de ganar alguno o algunos de ellos las futuras elecciones. No me refiero a un pacto de gobierno ni cosa parecida, sino a un compromiso explicito con la sanidad y la educación públicas.Y ahora sería un momento más que oportuno para hacerlo. Tomás Gómez, Gregorio Gordo y Luis de Velasco tienen trabajo que hacer y los madrileños se lo agradeceríamos (y cabe pensar que las empresas de inversión sanitaria se lo piensen dos veces antes de pujar).

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