lunes, 21 de enero de 2013

TRES TEORÍAS

Circulan tres teorías sobre el escándalo tremendo por los turbios millones en Suiza del ex tesorero del PP Bárcenas, los sobresueldos a altos cargos del PP en negro y la sospecha de comisiones ilegales y financiación ilegal: que detrás de la filtración esté el propio Bárcenas; que la garganta profunda haya sido Cospedal; y que todo sea una operación anti-Rajoy desde dentro del PP.

La primera teoría se articula sobre la posibilidad de que haya sido el propio Luis Bárcenas quien, ya acorralado judicialmente, juegue a la desesperada recordando a quien corresponda que pudiera tener información sobre actividades de personas y de prácticas irregulares en el partido y que, por eso mismo, sería mejor que le ayudaran a salir del atolladero.O sea, algo así como un chantaje: o me ayudáis o no me temblará la mano para tirar de la manta y que cada palo aguante su vela. Siguiendo esta teoría -y a la vista de las últimas decisiones de los viernes- algunos ya anticipan que quiere garantizarse un indulto en caso de ser condenado.

La segunda -que haya sido Cospedal- es más dificil de entender, salvo que se separen las informaciones en dos tiempos. Según quienes la manejan, Cospedal habría querido acabar del todo con Bárcenas filtrando a El Mundo las cuentas Suizas, presentándole como un defraudador y evasor de capitales que ya no está en el PP, y, por otra parte, haciendo aflorar delitos ya prescritos de los anteriores secretarios generales -los pagos en B-, salvando a toda la cúpula actual. O sea, una voladura controlada, como acertadamente lo ha llamado Ignacio Escolar en eldiario.es.

Y la tercera, que vendría a ser una operación derribo desde dentro del partido dirigida básicamente desde Madrid, o sea, por la condesa/headhunter que se ha retirado de la política, pero no para de meter cizaña. Se trataría, claro, de implicar a un acobardado Rajoy -que aguanta carros y carretas- en ese asunto turbio de financiación ilegal del partido y no dejarle fuera de toda sospecha.

Cualquiera de las tres pudieran ser cierta. O alguna otra desconocida. Da igual. La cosa es tan sucia, tan grave, que fuesen cuales fuesen los motivos y las intenciones deberían provocar una limpieza en profundidad y ejemplar dentro del PP.

Y si ayer reprochaba a Rubalcaba que reclame compromisos en vez de ponerse él a hacerlo en su casa, hoy se lo digo al invisible Rajoy -que ya sé que no me lee, claro-: si no limpia el partido no se quitará de encima nunca la sospecha de haber sido chantajeado, de haber encubierto a los corruptos o, peor aún, de haber participado él mismo en la trama de corrupción.

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