domingo, 6 de enero de 2013

WATERBOARDING

[Este artículo es de noviembre de 2010 y se publicó en ElPlural.con el día 11 de ese mes, a cuento de las memorias de Bush Jr. Lo recupero ahora a cuento de la película La Noche Más Oscura que trata sobre el asalto y muerte a Ibn Laden -que no he visto aún- y que ya ha desatado una cierta polémica sobre la tortura en la que ha intervenido -en la polémica- la mismísima CIA]

Escribía Aristóteles en su Politeía que el hombre es el mejor de los animales, pero que, apartado de la ley y la justicia, es el peor de todosY es que sin duda los humanos podemos ser enormemente eficaces en lo que hacemos. Tanto es así, que nos adaptamos al medio adaptándolo a nuestras propias necesidades. Pero esa misma eficacia podemos utilizarla para lo bueno y para lo malo, para la creación más sublime o para la tortura más cruel.

En sus memorias, Decision Points, George W. Bush, habla de técnicas de interrogatorio mejoradas para referirse al waterboarding, esto es, a lo que cualquiera de nosotros llama tortura por ahogamiento (por inmersión o por asfixia). El ex Presidente de los Estados Unidos de América afirma que gracias a tales técnicas se consiguieron en Guantánamo grandes cantidades de información que sirvieron para salvar vidas. Cuando habla de sí mismo, dice que es un hombre sencillo y honesto.

La tortura, el daño extremo y cruel para obtener información, es una práctica expresamente prohibida en las legislaciones nacionales e internacionales y, desde luego, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos; una práctica que animaliza al torturado y deshumaniza al torturador. Y una práctica que consigue lo que quiere: que el torturado sucumba, renuncie a sí mismo y diga lo que quieren oír los torturadores.

Pero el waterboarding no es tortura, es sólo una técnica mejorada para interrogar a los detenidos en ese limbo legal que es –que aún es- Guantánamo. Tan mejorada que salva vidas de hombres sencillos y honestos a cambio de animalizar a unos pocos infieles simulando su muerte por ahogamiento.

Ya ven, un hombre sencillo y honesto que tenía un trabajo que hacer y lo hizo eficazmente: nada personal, son  sólo negocios. Y que mandó que les hicieran a los torturados una oferta que no podían rechazar. Será que los torturadores sólo lo son durante su jornada laboral.

No hay comentarios:

Publicar un comentario