
Expropiar. ¿Habrá un concepto más horrible para un fundamentalista neoliberal? Privar a una persona (física o jurídica) no de un bien de su propiedad, no, sino de su propiedad sobre un bien. Seguro que más de uno de esos fundamentalistas sentirá mareos, nauseas y ganas de vomitar solo de pensarlo. Que el Decreto-ley se fundamente en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), en la Constitución Española, y en el Estatuto de Autonomía no tiene mayor importancia para estos liberalotes. Lo importante para los libertarianos es el derecho a la propiedad privada, no el derecho a una vivienda digna, que para ellos no es más que literatura.
Así que ya está el piadoso Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia y tasas, custionando el Decreto-ley andaluz y dudando de su legalidad porque, según él, la Junta no tiene competencias para expropiar y rompe la igualdad de derechos entre todos los españoles. Y de paso ha calificado la medida de populista.
Machaconamente insistiendo en que no hay otra política posible más que la suya, ensoberbecidos por sus mayorías (que vete a saber dónde estarían ahora), se ponen malos cuando aparecen otras políticas que pueden ser vistas con agrado por los ciudadanos. Y más si realmente resuelven problemas. Conclusión: gobierno y prensa amiga saldrán en tromba para machacar al gobierno andaluz y a quien haga falta.
* Publicado en ElPlural. Opinión. Tribuna Libre. 12.04.2013
* Publicado en ElPlural. Opinión. Tribuna Libre. 12.04.2013
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