
Veo ahora cómo los hermanos portugueses le cantan el Grândola al primer ministro Passos Coelho, tan obediente, tan sumiso a los dictados de la Troika, tan dispuesto a recortar todo lo que le ordenen (igual que nuestro invisible Rajoy) para salvaguardar el sistema aunque sea evidente que daña a la gente. Veo cómo la gran manifestación del día 2 de marzo la encabezaba una pancarta con la clave del himno; o povo é quem mais ordena (el pueblo es quien más manda), bonita manera de hablar de la soberanía -la máxima autoridad-.
Me temo, sin embargo, que nosotros -el pueblo, la gente, los ciudadanos- hoy por hoy no mandamos nada de nada ni importamos nada de nada a quien de verdad manda, que ni siquiera es Frau Merkel (ni mucho menos los don nadie Coelho o Rajoy), sino el capitalismo codicioso de quienes tienen los resortes y el control de los mercados, ese fundamentalismo neoliberal que multiplica sus beneficios en razón directa de nuestra explotación. Todas nuestras mareas, las de España y las de Portugal, no son para los poderosos de verdad (y para los lameculos a su servicio) más que una pequeña gotera en un rincón de su sótano.
[Una buena noticia entre tanto desasosiego: Lafontaine llama a los socialdemócratas a dejar las políticas neoliberales.
Aquí dejo los dos vínculos, el de la canción de Zeca, para quien quiera disfrutarla, y el de la noticia en eldiario.es:
https://www.youtube.com/watch?v=z_H1pYcI_l0
http://www.eldiario.es/politica/Oskar-Lafontaine-socialdemocratas-politicas-neoliberales_0_106739503.html ]
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